Asia Tailandia

Bangkok

Por el 13 julio, 2017

Nada más aterrizar en el aeropuerto, la humedad y ese olor tan particular al que te acabas medio acostumbrando transcurridas varias horas, caen a plomo sobre ti. La mejor manera de llegar al centro es con el tren elevado (AirportLink), una auténtica maravilla con la que evitar el absoluto caos circulatorio que reina en Bangkok.

Llegamos a las estación de tren Hua Lampong sobre las 8h de la mañana, el tren nocturno hacia Chiang Mai partía a las 20h, así que contábamos con margen para llevar a cabo un primer acercamiento a esta curiosa ciudad. Mochilas en el “locker” de la estación, por llamarle de alguna manera a aquel cuartucho sin puertas, sucio hasta decir basta, donde se amontonaban sin orden ni concierto bolsas de todo tipo a las que sumaron nuestras queridas pertenencias a cambio de un pedacito de hoja de libreta con un número escrito a boli… Decidimos ir andando hasta la zona de los templos, después de 11h de vuelo, había que estirar las piernas. Atravesamos el barrio chino, un súper bazar de pequeñas callejuelas entrelazadas, con la mercancía colgando en las fachadas, hume y tendidos eléctricos de nudos imposibles. Todo un reto para los sentidos. Por fin llegamos a Ko Ratanakosin, barrio de templos y palacios. Lo recomendable es acudir a primera hora de la mañana para sortear aglomeraciones y temperaturas sofocantes, pero no fue posible, además era festivo y aquello estaba abarrotado de locales y extranjeros. Los 40ºC tampoco invitaban a soportar la muchedumbre, así que aplazamos la visita hasta nuestra vuelta a Bangkok al final del viaje. Lo de estirar las piernas estuvo muy bien, pero las condiciones pudieron con nosotras y nos dirigimos al embarcadero Tha Chang para regresar en barco a la estación de tren. Afortunadamente, nuestras mochilas seguían allí y el chaval encargado de aquel ordenado desastre dio con ellas con sorprendente agilidad. Al atardecer abandonamos encantadas esta caótica ciudad que, aunque no nos llegó a cautivar, resultó cuanto menos curiosa. Tanto disfrutamos del recorrido que realizamos por el resto del país (Chiang Mai, Pai, Ayutthaya y Koh Tao) que al final, la visita a Bangkok que teníamos prevista para nuestros últimos 4 o 5 días en Tailandia, quedó reducida a tan sólo un par de ellos.

Nos alojamos cerca de la mítica Khao San para poder recorrerla, pero lo suficientemente alejadas para que su bullicio no nos hiciese pasar la noche en vela. Aquí os dejo algunas recomendaciones:

Barrio Ko Ratanakosin: templos y palacios. Wat Phra Kaew y Gran Palacio (Buda Esmeralda). Wat Pho (Buda Reclinado)

Barrio Banglamphu: Monte Dorado, subida por una escalera custodiada por enormes árboles retorcidos hasta una reliquia de Buda. 360° de imponentes vistas sobre la ciudad, espectacular para disfrutar del atardecer. Interesante también el mercado asiático.

Barrio Chinatown: entramado de callejuelas que conforman un bazar interminable con un sinfín de humeantes puestos de comida callejera.

Barrio Phahurat: fotogénico barrio indio, un enorme bazar de tejidos. Visitar el Wat Traimit, con su impresionante Buda de 3 metros.

Parque Lumphini: disfruta de esta maravilla junto a los tailandeses a la sombra de sus majestuosos árboles y parterres, o de la música en directo junto al lago todas las tardes de domingo.

Mercados flotantes: Tha Kha o Amphawa a 80km o Chatuchak los fines de semana.

 

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