África Kenia

Kilifi – Distant Relatives EcoLodge

Por el 16 diciembre, 2017

Kilifi es la segunda población más importante de la costa keniana por detrás, obviamente, de Mombasa. No parece una ciudad, si no más bien una vasta extensión de humildes casas bajas, las hay de adobe y ramas, otras hechas con pedazos de uralita y hojalata, que suelen hacer las veces de tenderete en el que te venden cualquier tipo de cosas, y las de bloques, las menos, y que pertenecen a la clase menos desfavorecida. Casi todos tienen pedacitos de tierra con maíz, algunos gallinas, cabras y vacas. Aquí la población se encuentra dividida a partes iguales entre musulmanes y cristianos que conviven en armonía, el ambiente es mucho más relajado que en las playas de Mombasa. Kilifi nació hace muchísimos años como parada estratégica de descanso entre los que hacían la ruta entre Malinda y Mombasa, cuando la carretera como tal no existía, y circulaban por lentos caminos de tierra. Hoy en día no vive mucho occidental por la zona, de ahí que, cuando recorres sus alrededores, no escaseen las miradas curiosas hacia esos “mzungus” que se pasean de aquí para allá. Un placer fue deambular por sus calles, curiosear por los mercados y caminar durante horas por Bofa Beach, considerada una de las mejores playas del país. Se trata de una interminable extensión de arena blanca, sin chiringuitos, restaurantes ni vendedores ambulantes. Con la marea baja, el paseo por la zona de la desembocadura resulta espectacular. Lo mejor, su gente, gente amable que te atrapa con su mirada y la sonrisa del que se sabe feliz, a pesar de la miseria.

Y no concibo Kilifi sin Distant Relatives, sin lugar a dudas, el mejor hostel en el que me he alojado hasta el momento, además de ser también el más económico de todos los lugares en los que he estado al recorrer la costa de Kenia durante 5 semanas.

Se trata de un eco-lodge, es decir, que todo está pensado para que el impacto medioambiental del hostel quede reducido al mínimo. El edificio central es de arquitectura swahili, un espacio amplio y abiertos en el que se encuentra la recepción y barra del bar, la cocina, zonas de juego, lectura o descanso… Una preciosa terraza con piscina y zonas de relax, una gran pirámide de bambú en la que tumbarse, pista de volley playa, cabañas de abobe, bambú y esparto, dos de ellas con un árbol en su interior, sí, has leído bien, pero mejor mira las fotos… Y todo esto, rodeado de una vegetación exuberante, de traviesos monos que te roban la comida al menor descuido y, por supuesto, gestionado por una plantilla súper amable y con el ambiente perfecto para conocer a un montón de mochileros que cualquier parte del mundo.

El hostel también tiene acceso directo a una pequeña playa a la que llegas por un frondoso sendero de arena. Por las noches se hace una hoguera y, con un poco de suerte, podrás disfrutar del espléndido espectáculo que te brinda la naturaleza con la bioluminiscencia… una experiencia brutal.

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