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Morning Star Junior Academy – El proyecto de Steve y Linnet en Kilifi (Kenia)

Por el 27 julio, 2017

Recorriendo la costa keniana en busca de proyectos solidarios locales, he tenido la suerte de encontrarme con Steve, recepcionista del Distant Relatives, un backpackers absolutamente genial en el que llevo alojada casi una semana. Anoche me contó en qué consistía su proyecto, se le iluminaba el rostro al hablarme de la escuela que, hace 4 años, creó junto a su mujer Linnet. Entusiasmado por el interés mostrado en su iniciativa, me invitó a visitar hoy su querida escuela católica, la Morning Star Junior Academy. Me cuenta que desde siempre ha sentido devoción por los niños, incluso antes de ser padre, y que soñaba con poder trabajar con ellos, pero en África la vida es muy dura y no siempre pueden elegir su camino, así que pronto tuvo que dedicarse a trabajar en diferentes hoteles y resorts de la zona. Trabajando en Watamu, no muy lejos de aquí, conoció a Linnet, entonces dependienta en una tienda de ropa. Él quiso pagarle el curso para convertirse en profesora, pero ella se decantó por uno de sastrería, aunque pronto cambió de opinión y a las pocas semanas se inscribió en el curso de Pedagogía. 2 años después, título en mano, empezó a trabajar como profesora de primaria. No estaba contenta en aquél colegio, dice que los salarios eran muy bajos y que la gestión, en su opinión, no era la adecuada. Fue entonces cuando ambos decidieron embarcarse en este fantástico proyecto y crear una pequeña escuela católica, haciendo así realidad el sueño de Steve. Linnet consiguió un crédito para pequeñas empresas y Steve pidió un préstamo en el backpackers donde le he conocido. Entre ambos lograron reunir 70.000KES, unos 700€, que invirtieron en un alquiler, la compra de unos cuantos pupitres y algo de material escolar. Linnet empezó enseñando a sus 2 hijos y a 2 vecinos, al cabo de una semana se unieron 3 niños más, a final de mes ya eran 20 y así, sucesivamente, han llegado a los 197 alumnos que acogen en la actualidad. Por supuesto, Linnet ya no está sola, son 10 los docentes que, junto a Steve como director, se encargan de que el futuro de todos estos niños sea un poco mejor. La escuela les proporciona además 2 comidas diarias que corren a cuenta de Steve y su mujer. Con este proyecto pretenden que los niños de la zona tengan la oportunidad de ir a la universidad, de manera que han contratado profesores altamente cualificados y, a diferencia de las escuelas públicas, imparten inglés desde los 2 años. Las mayor parte de las familias que llevan allí a sus hijos son muy pobres y muchos no pueden pagar el coste de las clases, así que aportan lo que pueden: horas de trabajo, gallinas, carbón, leche, cabras… aprovechan lo que pueden y, lo que no, lo venden para conseguir financiar los gastos de la escuela.

El salario de los profesores aquí en Kenia depende de la posición social de los padres de sus alumnos, de manera que en Morning Star Junior Academy, no pueden cobrar demasiado, pero están profundamente comprometidos con la escuela. En la actualidad, los profesores de Primaria reciben unos 120€ al mes y los de Infantil unos 100€. Además se les hace entrega de parte de lo donado por los padres que no pueden pagar con dinero. Para Steve es muy importante colmar las necesidades de sus profesores y, por este motivo, cada año les sube el sueldo un poco, en la medida de lo posible.

Su principal prioridad es garantizar la calidad de la enseñanza por eso, además de contar con excelentes profesores, se ha decantado por el método Montessori, impartir las clases en inglés y reducir la ratio a 25 alumnos por clase, mientras que en las escuelas públicas es de 80… una auténtica barbaridad que como profesora no llego a concebir.

Una de las mayores dificultades a las que se enfrentan Steve y Linnet es la falta de implicación de muchas familias en lo que se refiere a la educación de sus hijos. Muchos no ven la necesidad de que sus hijos vayan a la escuela, ellos nunca fueron y ni siquiera se plantean que sus hijos lo hagan. Cuando esto sucede, Steve a veces logra convencerles con la baza de la alimentación, garantizando a sus hijos dos comidas al día. Sin embargo, a pesar de todas las facilidades de pago que ofrecen a las familias, las hay que no están dispuestas a contribuir ni con horas de trabajo, de manera que, con el tiempo, la situación se torna insostenible económicamente. Steve me habla concretamente de 5 niños, 3 de ellos especialmente brillantes académicamente, que se encuentran en este punto y necesitan encontrar padrinos que se hagan cargo de sus gastos. El futuro de Abdul, Alfonce, Lea, Purity y Dorcas depende de ello. Como podéis imaginar, esto no es la primera vez que sucede y en los últimos 2 años, han conseguido que 4 niños sean apadrinados por unos viajeros holandeses que visitaron la escuela, como he hecho yo hoy. Según me cuenta, lo que hace es, una vez finalizado el curso, enviar a los padrinos una lista de los gastos acaecidos por cada niño y éstos se hacen cargo de los mismos, que suelen rondar los 100€. A continuación os dejo una foto de cada uno de los niños que necesitan nuestra ayuda y si alguien quiere colaborar, no tiene más que contactar conmigo y os explico qué hacer.

La visita al colegio ha sido fantástica, los niños nos han recibido con una canción preciosa llamada “Welcome”, nos han acogido con su mejor sonrisa y nos han rodeado, expectantes ante tanto “muzungu”, que es como nos llaman a los blancos. Hemos estado con ellos en clase y después compartiendo el recreo, jugando con ellos, les encanta tocarnos la piel, alucinan con los tatuajes, nos tocan el pelo que les parece muy suave y curiosean el vello de nuestros brazos porque lo encuentran muy curioso, ya que ellos no tienen. Ha sido una experiencia absolutamente enriquecedora y me atrevo a decir que, para los 4 que hemos estado viajando, la mejor de todas hasta el momento.

Por si no era suficiente ya la oportunidad que nos ha brindado, Steve ha insistido en llevarnos a comer a su casa para conocer a Linnet que en estos momentos se recupera del parto de su tercer hijo. No tengo palabras para describir la hospitalidad de esta maravillosa pareja que nos ha acogido como parte de la familia. La mamá de Linnet, que vive con ellos y les ayuda con el bebé, ha preparado un pollo absolutamente delicioso, espinacas y el tradicional ugali, una masa hecha con maíz triturado y agua, base de su alimentación diaria. Todos juntos hemos disfrutado del manjar a la sombra de un árbol enorme, compartiendo sueños, vivencias y, sobre todo, esperanzas. Las suyas, comprar un terreno para ampliar la escuela con Secundaria, las nuestras, poder ayudarle a él y a muchos que como él, dedican tiempo, esfuerzo y dinero a mejorar las vidas de otros.

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2 Comentarios
  1. Responder

    Luis M. Sáez

    27 julio, 2017

    Adelante, Nuria. Que elnviento siempre sople a.tus espaldas, en tu viaje a la itaca más solidaria.

  2. Responder

    Sergio

    28 julio, 2017

    Hello nur, fantastico reportage para un fantastico proyecto y proposito, espero que todos eso niños el dia de mañana den sus fructos a su sociedad tan necesitada. Te seguire leyendo y viajando a traves tus escritos. Mucha suerte y disfrutalo mucho. Saludos a todos 😉😘 bye

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