África Kenia

Viviendo Twashukuru

Por el 30 diciembre, 2017

Este verano tuve la gran suerte de poder vivir una de las experiencias más tiernas y enriquecedoras de mi vida. Después de 2 años colaborando con One Day Yes, decidimos llevar a cabo una especie de “escuela de verano” para que los niños siguiesen viniendo al cole, asegurándonos así de que, al menos, podrían disfrutar de 2 comidas al día. Recuerdo el primer día como si fuese hoy, bajarnos de la barca, recorrer el sendero de arena y, nada más cruzar la valla, los 30 niños corrieron a abrazarnos… y ni siquiera nos conocían aún. En ese mismo instante, quedó patente lo que más adelante comprobamos y es que lo que más necesitan es amor, lo que quieren son nuestros abrazos y nuestros besos, sentirse arropados, y en Twashukuru eso es lo que encuentran. Un lugar en el que Omar, Bakari, Lilian, Mama Eva y muchos más, se desviven por darles alimento y educación, pero sobre todo, mucho cariño, para que puedan ser niños y sentirse a salvo. El trabajo que hace todo el equipo sobre el terreno es espectacular, dedican su vida a mejorar la de estos 35 “bichejos” que nos han robado el corazón y sienten sus problemas como propios, dejándose la piel por encontrar una solución. ¡Chapeau por ellos! Si bien es cierto que nada de esto sería posible sin el apoyo de Ana y Begoña o, lo que es lo mismo, One Day Yes, que se dejan la vida recaudando fondos de mil maneras para la escuela tenga un futuro cada vez mejor.

Ésta es la escuela:

Los niños; Priscilla, Shaled, Brenda, Cosmos, Hadma, Angel, Faith, Abdullah, Pili, Emma, Brighton… y así hasta 35 amores:

Pudimos visitar algunas de sus casas para ver las condiciones reales en las que viven cuando no están en la escuela…

A toda la tropa que se encarga durante todo el año de que las escuela vaya adelante, nos unimos un grupito de 7 personas llenas de ilusión para hacerles la vida más fácil durante esas semanas de verano… ¡Equipazo!

Durante aquellos días, realizamos un montón de juegos y actividades con los niños, el objetivo principal, sin lugar a dudas, que lo pasasen bien… y creo que lo conseguimos. Y si además aprendieron un poquito de inglés, pues mejor que mejor. Entre otras muchas cosas, hicimos un taller de colorear mandalas para que luego se los pudiesen llevar a casa, el resultado… fue éste:

También vino el profe de trenzado que les da clase todo el año… Un arte que ya tienen dominado.

Gracias a un donativo realizado por dos de nuestras madres, pudimos organizar a los niños una excursión en barco a Manda, la preciosa isla de enfrente, donde disfrutaron de un magnífico día de playa, en la que muchos de ellos nunca habían estado, con juegos, su comida favorita y mucha fruta. Algo que para nosotros en España es algo habitual, para ellos fue todo un lujo y, a buen seguro, una experiencia que no olvidarán.

Y, el último día, dulces para todos y fiesta con polvos holi…

Y no fue un adiós, fue un “hasta pronto”, porque muchos volveremos en algún futuro pero, hasta entonces, seguiremos colaborando desde nuestro colegio, el colegio Abecé de Gandía, que ya ha hecho dos importantes donativos con los que se ha colaborado en la construcción de la cocina y de una segunda aula.

Si os ha gustado el proyecto y queréis saber más, encontraréis toda la información en www.onedayyes.org y si, además, queréis colaborar, ahí mismo podréis hacerlo. Cada granito cuenta y no hay nada más gratificante, que ver sonreír a estos niños que, gracias a One Day Yes y al equipazo que tienen en el terreno, pueden, por fin, tener la oportunidad de algo que debería ser un derecho fundamental, como es el poder ser niños. Asante sana!

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